El capitán, surgido de las inferiores, jugó casi 400 partidos con la casaca del Ciclón. Foto: Clubes Porteños.

En estos días, Leandro Romagnoli confirmó su retiro del fútbol, en el equipo de sus amores: San Lorenzo. Como uno de los ídolos más importantes de la historia azulgrana, repasamos algunos de sus momentos más significativos.

En diciembre de 1998, Leandro Atilio Romagnoli debutó en el primer equipo de San Lorenzo. Faltando una fecha para que terminara el campeonato, y con muchos jugadores de vacaciones, Oscar Ruggeri llamó a este joven de sólo 17 años para que jugara su primer partido como profesional. Entró desde el banco en un choque ante Racing Club, que culminaría con una victoria a favor de la Academia.

A partir de ese momento, un futuro lleno de conquistas se le avecinaba al Pipi. Apenas tres años más tarde, logró su primer título. Luego de derrotar a Unión de Santa Fe, el Ciclón se coronó campeón del torneo Clausura y el 10 comenzó a sumar estrellas a su historial. Poco después, logró una verdadera hazaña al salir campeón por primera vez en una competición internacional. Luego de un empate ante el Flamengo, levantó la Copa Mercosur.

La racha no terminó ahí. Para fines del 2002, ganó su segunda competencia a nivel continental tras el triunfo contra Atlético Nacional. En ese partido de ida, el ídolo marcó un tanto antológico que le permitió, junto con los otros tres goles del día, quedarse con la Copa Sudamericana.

Sin embargo, no fueron todas buenas para Leandro. A lo largo de su carrera, sufrió varias lesiones graves que parecían terminar con su sueño. En dos ocasiones diferentes, se rompió los ligamentos y tuvo que pasar por una larga y complicada recuperación para seguir jugando. Pero el Cuervo, más fuerte que nunca, no se rindió y siguió en su búsqueda por mejorar. No sólo volvió a pisar el verde césped, sino que también mantuvo su nivel constante como referente dentro del campo de juego.

Muchas cosas pasaron en ese tiempo que vistió la camiseta azulgrana. Pero una de las más importantes, indudablemente, fue la obtención de la Copa Libertadores en el 2014. Con su fuerte carácter dentro de la cancha, su liderazgo, y su presencia, bajo las órdenes de Edgardo Bauza, el conjunto de Boedo ganó la edición sudamericana más destacada por primera vez desde su nacimiento.

No hay un sólo desacuerdo a la hora de manifestar que el Pipi es el futbolista más ganador de San Lorenzo. Estuvo presente en las principales consagraciones del club, con la 10 en la espalda y la cinta de capitán en su brazo. El último ídolo, querido por toda la hinchada, colgó los botines y le dio su último adiós, sabiendo que nunca, jamás, iba a ser olvidada su magia.

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